El agua, la esencia de la vida (y en verano, más)

julio 17, 2019

Mujer beneficiaria de un proyecto en Benin, llevando un barreño de agua.

El agua, ese manto azul que cubre el planeta, está ahí desde siempre. Es el elemento que permitió la creación de la vida y el que, todavía hoy, resulta indispensable para su subsistencia. ¡Y es la misma agua!, que se evapora y vuelve a caer en el ciclo de la lluvia una y otra vez.

Sabemos que el agua es vida, y que es uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestro cuerpo. Por dentro y por fuera. Sobre todo en verano, cuando el calor nos incita a beber más y a refrescarnos para combatir las altas temperaturas.

Y es que nosotros, como el planeta, también estamos formados en un 70% de agua (incluso más cuando somos bebés). Y los animales (algunos menos, como los insectos, y otros mucho más, como la medusa de mar). Y los vegetales (según su especie y estado vital). Ya sea para hidratar tejidos, limpiar impurezas o distribuir los nutrientes, el agua es indispensable para la creación y la continuación de todos los seres vivos. Veamos algunas de sus funciones más concretas:

  • Regula nuestra temperatura, saliendo en forma de sudor (y vapor) para refrescarnos cuando es necesario.
  • Protege los tejidos y los órganos, así como las articulaciones o la médula espinal, de forma que cada uno de ellos pueda realizar sus funciones correctamente.
  • Es clave para el cerebro. Una mala hidratación puede influir en reducción de la memoria o del estado de alerta.
  • Ayuda a crear saliva, y gracias a ella podemos degustar, deglutir, ¡y hablar!
  • Limpia las impurezas de nuestro cuerpo y arrastra los desechos, ya sea a través del sistema urinario o de la propia piel.
  • Una buena hidratación general favorece el tránsito intestinal y evita el estreñimiento y los posibles problemas derivados de éste.
  • Es fundamental en la digestión, facilitando que los ácidos estomacales hagan su trabajo y permitiendo que aprovechemos al máximo los nutrientes.
  • Mejora la circulación sanguínea y es clave en el transporte del oxígeno.
  • Contribuye a mejorar el rendimiento físico, afectando a la fuerza, potencia y resistencia.
  • Una piel hidratada es más elástica y resistente.
  • Hidrata nuestra visión a través de las lágrimas, además de que nuestros ojos tienen un alto porcentaje de agua.

Sin agua apenas podríamos sobrevivir unos días. Es mucho más importante que el alimento en casos extremos. Ahora, con temperaturas más altas, sudamos más y perdemos más líquido, por lo que es necesario reponerlo mucho más a menudo y de forma más abundante, ya sea en forma de bebidas, infusiones, sopas frías o frutas.

En AUARA quisimos hacer bascular toda nuestra razón de ser en torno a este bien tan preciado. Nacimos como empresa social con el fin de contribuir a mejorar el acceso al agua potable en aquellos lugares del mundo donde carecen de este recurso. Teníamos que buscar algo en lo que fundamentar nuestro negocio, y ¿qué mejor elección que el agua en sí misma?

Nos gusta pensar que contribuímos a hidratar el norte y el sur, el este y el oeste, de forma más justa y solidaria, con los recursos que el planeta nos ofrece y que, por supuesto, debemos cuidar cada día.