COP25, de la ambición a la esperanza por la movilización global contra el cambio climático

diciembre 18, 2019

Paisaje de trozos de hielo derritiendose en el mar

La mejor noticia de la Cumbre del Clima, que se acaba de celebrar en Madrid, bajo la presidencia de Chile, ha sido el despertar global de la ambición ciudadana para pedir a los gobiernos que actúen ya para frenar las consecuencias de la emergencia climática, así como el papel de la ciencia como aglutinadora de una realidad que va más allá de ideas políticas.

Pocos dudan ya que la mano del hombre está alterando el clima global, como nos recordó el pasado año el Informe de 2018 del IPCC, el panel intergubernamental sobre cambio climático, compuesto por científicos, que nos advertía que si continuábamos con el ritmo actual de emisiones de CO2, el aumento de la temperatura en 1,5ºC se podría adelantar entre 2030 y 2050, mucho antes de lo  previsto en el Acuerdo de París, donde 197 países se comprometieron a que la temperatura global no aumentase más de entre 1,5ºC y 2ºC en 2100.

En la COP25 se ha pasado de tener un punto de optimismo con la ambición climática que los países tendrían que haber demostrado aumentando su compromiso de reducciones de CO2, que quedará para la COP26 de Glasgow, a la desilusión.

“Estoy muy decepcionado con los resultados de la COP25 porque la comunidad internacional ha perdido una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática. Pero no debemos rendirnos, y no me rendiré”,

afirmaba en Twitter Antònio Guterres, secretario general de la ONU. Idea compartida por la ministra chilena de Medio Ambiente Carolina Schmidt y presidenta de la COP25:

“Es triste no haber podido llegar a un acuerdo final, estuvimos tan cerca”, declaraba la ministra chilena de Medio Ambiente Carolina Schmidt.

Veamos cuáles han sido algunas de las claves y detalles de esta Cumbre del Clima:

Acuerdos insuficientes. El acuerdo final, “Chile-Madrid Tiempo de Actuar” no incluye nada sobre la nueva regulación de los mercados de carbono y la articulación de un mercado para el intercambio de derechos de emisión, uno de los temas principales de esta cumbre, dejándolo pendiente para la próxima COP26. Sí urge a los países a aumentar la ambición climática para el próximo año, y avanzar en los ‘mecanismos de daños y pérdidas’ para ayudar a los más afectados por la crisis climática. La conciencia global es importante, pero sin compromiso se mantendrá el statu-quo.

Business Ambition for 1,5ºC: En la pasada Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU de septiembre, previa a la COP25, se presentó la iniciativa empresarial Business Ambition for 1,5ºC, a través de la cual se animaba a empresas a que aumentasen su ambición climática. Durante la Cumbre del Clima ya 177 empresas, más del doble de las que integraban el grupo inicial, se han comprometido a reducir sus emisiones durante los próximos años de manera drástica y llegar a cero emisiones netas en 2050 como muy tarde.
Por otra parte, 631 inversores institucionales que manejan más de 37 billones de dólares estadounidenses en activos han instado a los Gobiernos a redoblar sus esfuerzos para hacer frente a la crisis climática mundial y cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
Las empresas parecen llevar la delantera a los gobiernos cuando se habla de ambición climática.

 

Greta Thunberg y la movilización juvenil: Rodeada de polémica y expectación, la joven sueca ha cumplido con lo que se esperaba de ella: remover conciencias y aportar algo de claridad ante la emergencia climática. Para ella, si seguimos por este camino nunca cumpliremos los objetivos de reducción de carbono:

"Nuestros líderes no se comportan como en una emergencia, en una emergencia uno cambia su conducta y nos están traicionando".

Seguro que seguiremos viéndola liderar a los jóvenes y no tan jóvenes. Pero más allá de Greta, la movilización de la juventud frente al cambio climático ha llegado como un soplo de aire fresco para seguir activando el compromiso global.  

Europa: La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo pública la mejor noticia de esta Cumbre: el Pacto Verde Europeo, a través del cual se compromete a reducir a cero las emisiones netas de CO2 en todo el continente e invertir 260.000 millones de euros. En la Unión Europea emitimos actualmente el 10% del CO2 generado a escala global, muy por debajo de China (27%) o de Estados Unidos (14,6%) o de otros países como India (6,7%), Rusia (4,7%), según de Visual Capitalist. Por eso Europa tiene una oportunidad histórica de abanderar la lucha contra el cambio climático.

Mujeres y cambio climático: En el ecuador de la Cumbre se dio luz verde al Plan de Acción de Género que permitirá desarrollar medidas para dar respuesta a la desigualdad que genera el cambio climático en mujeres y niñas, y a promover su papel como agentes del cambio en este proceso de descarbonización de la economía. El Plan estará vigente hasta 2025, cuando se revisará y quiere involucrar a más mujeres en la negociación internacional, y asegurarles un papel activo en la toma de decisiones en sus países.

La salud: Los riesgos climáticos son cada vez mayores para la salud, pero como nos recuerdan desde la Organización Mundial de la Salud, es necesario priorizar fondos para proteger la salud humana frente al cambio climático. Hasta la fecha los gobiernos no parecen haber tomado conciencia de las implicaciones que puede generar, tanto por la calidad del aire y la contaminación y las enfermedades que provoca, así como las consecuencias que tienen los desastres naturales y migraciones que ya se producen.

El calentamiento global no se reduce a que hará más calor o que el verano ya dura más en muchos países. La subida de la temperatura provoca más sequías, inundaciones por el calentamiento de los polos, problemas de salud por contaminación suspendida o desaparición de especies animales y vegetales, sobre todo en los países menos desarrollados. En AUARA vemos algunos de estos efectos en nuestros proyectos para llevar agua donde más se necesita, con sequías cada vez más severas y prolongadas y falta de recursos hídricos que provocan problemas de salud y de oportunidades de educación y desarrollo. Por eso, aunque la COP25 nos haya decepcionado es necesario apostar por el optimismo para movilizar la lucha frente al cambio climático.

El esfuerzo conjunto nos beneficiará a todos y al futuro del planeta.