Vuelta al cole. No es igual para todos

septiembre 04, 2023

Vuelta al cole. No es igual para todos

“Lo que más me gusta del colegio es la clase de inglés y lo que menos, la de mates”. ¿Quién no ha dicho u oído una frase parecida alguna vez? Tal vez con otras asignaturas preferidas y detestadas, tal vez con más vehemencia o con menos ganas. Lo único distinto es que no se trata de un niño de nuestro entorno donde la educación es universal y obligatoria, sino de Vishwa, de 14 años procedente de la pequeña localidad de Keeranur en India.

En este país la tasa de alfabetización, según datos de la UNESCO, es del 74,3% (puede que pensemos que ‘no está tan mal’ pero recordemos que en España supera el 98%). Allí, hay muchos niños de localidades más rurales o de zonas más pobres de las ciudades que no tienen la oportunidad de ir a la escuela, ya sea porque deben trabajar, porque no hay infraestructuras o porque en casa tienen cosas más acuciantes en qué pensar y, sencillamente, no les envían al colegio. Pero Vishwa, es afortunado y lo sabe: “lo mejor del colegio es que me permite estudiar y crecer cada día”, afirma con sorprendente madurez.

Así, mientras aquí al llegar septiembre muchos niños tiemblan ante la vuelta a la temida rutina, los deberes y las obligaciones éstos son, sin duda, los más afortunados del mundo. Porque la educación, lejos de ser una carga, es un derecho. Está recogido en el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, por supuesto, también forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente el ODS4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Durante la última década se ha avanzado en esta materia, en parte gracias a los esfuerzos de visibilización y compromiso planteados por la Agenda 2030, pero todavía cerca de una quinta parte de los niños de todo el mundo aproximadamente no va a la escuela. Y de los que sí, todavía son bastantes los que no llegan a alcanzar unos niveles mínimos de lectura y matemáticas. Un problema para ellos y para el futuro del planeta.

 

El agua es un importante freno a la escolarización

Como decíamos, hay muchas barreras a la educación y, por la parte que nos toca, en AUARA tenemos claro que una de ellas es el agua. En localidades donde el acceso es difícil o directamente nulo los niños, y especialmente las niñas, ven totalmente capadas sus oportunidades de educación por ser las encargadas de ir a buscarla a veces caminando durante horas, o por las enfermedades y desnutrición que provoca su falta. El agua es importante “Para hidratarnos del calor y estar limpios”, explica Kilbert, de 13 años. Sencillo y meridianamente claro.

Como él, muchos otros niños que, ahora sí, y gracias en parte a algunos de los proyectos que AUARA ha llevado a cabo en la India, ya tienen acceso al agua y pueden ir a la escuela. Algunos de estos proyectos son los pozos ya realizados en el estado de Tamil Nadu (un área especialmente azotada por la sequía y la falta de agua potable). O el más reciente en la St. Thomas Social Sports School, en la pequeña localidad rural de Nazareth donde se está trabajando en la excavación de un pozo en el terreno de la escuela socio-deportiva que la Fundación Esperanza y Alegría gestiona allí en colaboración con la Fundación Real Madrid y gracias al cual tanto los alumnos como los profesores tendrán acceso de uso exclusivo a esta preciada fuente.

Porque la educación es la oportunidad para un futuro que dependa de uno mismo y de su esfuerzo, y no solo de las circunstancias o el lugar donde se haya nacido. Y la creación de objetivos es el primer paso: Manoj, de 11 años, que vive en la localidad hindú de Viralimalai tiene claro que de mayor quiere ser profesor. Vishwa, por su parte, quiere ser médico,  Mohanraj, policía, y  Surendhar, chef. Aspiraciones y sueños que, gracias a la labor de los cooperantes de su zona, son perfectamente viables y sin duda les ayudarán a lograr un futuro mejor no solo para ellos, sino también para sus pueblos y comunidades.

"Un libro, un lápiz, un niño y un profesor pueden cambiar el mundo.", afirma la Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai. Y el agua, añadimos nosotros, es el motor que lo mueve.