Lo bueno de las cosas buenas

diciembre 07, 2016

Lo bueno de las cosas buenas

¿Por qué hacemos voluntariado? En principio es por hacer algo bueno, aunque en el fondo nos pueden mover muchas razones que pueden parecer egoístas: ponerlo en un currículo, vivir una experiencia interesante, hacernos fotos bonitas para Facebook… Sea el motivo que sea, bienvenido sea.

Hace poco leí un artículo en el que se le pedía a la gente que se fuera de voluntaria a las costas griegas a ayudar a los refugiados sirios, pero con la condición de no subir nada a Facebook, de no llevar una cámara. Se criticaba la tendencia que hay a querer retratarnos “en primera línea” de una situación catastrófica o de un problema social, porque en el fondo, simplemente estamos reafirmando lo buenos que somos o que queremos parecer. Era un planteamiento interesante.

Se criticaba, por ejemplo, que la gente fuera de voluntaria en verano a Lesbos, pero que el resto del año no hubiera casi nadie allí, porque eso generaba un vacío en los niños y en las personas refugiadas que se sentían valoradas y acogidas en verano, pero abandonadas el resto del año.

Mi sensación es que, habiendo una burbuja de “turismo solidario”, un exceso de fotos monas y postureo innegable, en el fondo, que la gente se quiera hacer fotos de voluntaria significa que la sociedad (especialmente la juventud) comienza a admirar a aquellos que, de un modo u otro, hacen o intentan hacer algo bueno. Y eso, en mi opinión, es una gran noticia. Si un joven quiere subir una foto a su Facebook de algo bueno que está haciendo, es porque se siente orgulloso, y si alguien le da a “like”, es porque le ha gustado o le ha interesado, así que vivan las fotos de voluntarios en Facebook y vivan los “likes” a fotos positivas.

Seguro que no son la solución a los grandes problemas sociales, pero sí creo que generan una tendencia positiva. Cuanto más se hable de voluntariado, mejor será éste y mejores serán sus motivaciones. Sin duda, lo perfecto sería que de fondo hubiera una gran generosidad y que imperase aquello de que “no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha”. Pero sin fotos de voluntariado y de acción social en Facebook, lo mejor que nos quedaría son los vídeos de Thug Life, y eso no puede ser.

Esto no es buenismo. Sin duda se dan situaciones que avergüenzan a veces. Yo mismo he conocido a personas que no tenían ningún interés real por la labor de voluntario que estaban haciendo, e incluso organizaciones que se dedicaban a hacer dinero a costa de voluntarios que debían pagar sus viajes y estancias a lugares en los que luego no había una verdadera actividad social (somos humanos, tenemos que partir de ahí). Pero la reflexión que me gustaría hacer en un día como este, es que el voluntariado siempre deja algo positivo. Puede que en ocasiones sea poco útil, tenga una motivación poco heroica o incluso parta del afán de protagonismo, pero siempre deja un poso. Siempre deja algo positivo como resultado, si no en la vida de los que necesitaban ayuda, al menos, en la vida del propio voluntario.

Y viéndolo desde el mejor punto de vista, hay miles de personas voluntarias y vocacionales que trabajan en España y en todo el mundo, cada día, de manera eficiente y profesional, en mejorar las cosas y posibilitar que mucha gente tenga una vida digna. Hay que dar las gracias a todas ellas porque son la mejor cara de nuestra sociedad.

Cada día hay más gente que quiere ser voluntaria, que quiere hacer algo bueno con su vida, o con un par de horas de su vida. En Auara lo sabemos bien porque nos llegan muchos correos en este sentido y la mayoría de veces no somos capaces de canalizar esta generosidad. Creo que más que buscar el motivo oscuro detrás de ello, más que criticar todas las ineficiencias, egoísmos, o superficialidades que puedan subyacer a veces, las organizaciones sociales nos tenemos que centrar en ser capaces de canalizarlo y aprovecharlo para que cada voluntariado tenga un impacto social en quienes lo reciben y en quienes lo aportan. VIVA EL VOLUNTARIADO.

 



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