Día Mundial de las Naciones Unidas

octubre 24, 2017

Día Mundial de las Naciones Unidas

El Día de la ONU marca el aniversario de la entrada en vigor en 1945 de la Carta de las Naciones Unidas. Con la ratificación de este documento fundacional de la mayoría de sus signatarios, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas entró oficialmente en vigor.

Entre las múltiples y variadas acciones de las Naciones Unidas se encuentran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se gestaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012. El propósito era crear un conjunto de objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos con que se enfrenta nuestro mundo.

Los ODS constituyen un compromiso audaz para finalizar lo que hemos iniciado y abordar los problemas más urgentes a los que hoy se enfrenta el mundo. Los 17 Objetivos están interrelacionados, lo que significa que el éxito de uno afecta el de otros.

Responder a la amenaza del cambio climático repercute en la forma en que gestionamos nuestros frágiles recursos naturales.

Lograr la igualdad de género o mejorar la salud ayuda a erradicar la pobreza; y fomentar la paz y sociedades inclusivas reducirá las desigualdades y contribuirá a que prosperen las economías.

En suma, es una oportunidad sin igual en beneficio de la vida de las generaciones futuras.

post paz dos

El papel de la ONU es clave en el enfoque de hacer realidad la transformación en un mundo más justo y sostenible. Observemos el objetivo que más tiene que ver con AUARA, el objetivo 6 – Agua Limpia y Saneamiento.

La escasez de agua afecta a más del 40 por ciento de la población mundial, una cifra alarmante que probablemente crecerá con el aumento de las temperaturas globales producto del cambio climático. Aunque 2.100 millones de personas han conseguido acceso a mejores condiciones de agua y saneamiento desde 1990, la decreciente disponibilidad de agua potable de calidad es un problema importante que aqueja a todos los continentes.

En 2011, 41 países experimentaban estrés hídrico; 10 de ellos estaban a punto de agotar su suministro de agua dulce renovable y ahora dependen de fuentes alternativas. El aumento de las sequías y la desertificación ya está empeorando estas tendencias. Se estima que al menos una de cada cuatro personas se verá afectada por escasez recurrente de agua para 2050.

Con el fin de garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos en 2030, es necesario realizar inversiones adecuadas en infraestructura, proporcionar instalaciones sanitarias y fomentar prácticas de higiene en todos los niveles.

Si queremos mitigar la escasez de agua, es fundamental proteger y recuperar los ecosistemas relacionados con este recurso, como los bosques, montañas, humedales y ríos. También se requiere más cooperación internacional para estimular la eficiencia hídrica y apoyar tecnologías de tratamiento en los países en desarrollo.

De los 17 objetivos deberíamos destacar como prioritario el que ahora analizamos. Es difícil pensar en alguno que no requiera como premisa la disponibilidad de agua y saneamiento, y que tenga tantas interrelaciones con los otros. AUARA pretende abordarlo desde la base, aportando agua a los más necesitados para que dispongan de mejores oportunidades de desarrollo.

Podríamos decir en cierto sentido que aplicamos el principio tan usado de piensa global, actúa local. Pero, viendo el asunto a nivel mundial, desde lo más alto, ¿cuánto costaría corregir el problema?

Un estudio realizado por el Grupo Banco Mundial, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la ampliación de los servicios básicos de agua y saneamiento a las poblaciones desatendidas costaría 28.400 millones de dólares al año entre 2015 y 2030, o el 0,10% de la producción total de los 140 países incluidos en el estudio.

Y por otro lado, ¿cuánto costaría no corregir el problema?

El costo sería enorme, tanto para las personas como para la economía. Más de 2 millones de personas mueren cada año por enfermedades diarreicas en todo el mundo. La falta de higiene y el agua insalubre son responsables de casi el 90% de estas muertes, y afectan principalmente a los niños. El impacto económico de no invertir en agua y saneamiento se calcula en el 4,3% del producto interno bruto (PIB) de toda África Subsahariana. El Banco Mundial estima que el PIB de la India se reduce en un 6,4% debido a las consecuencias y los costos económicos de la falta de saneamiento.

Sin mejores infraestructuras y sin una gestión más eficaz, millones de personas seguirán muriendo cada año y se seguirá́ perdiendo diversidad biológica y resiliencia de los ecosistemas, socavando la prosperidad y los esfuerzos realizados en pro de un futuro más sostenible.

AUARA pone su granito de arena, o mejor dicho su gota de agua en este empeño. Las iniciativas similares con el lema “Tú bebes, otros beben” son múltiples, recomiendo consultar estos, por ejemplo:

www.belu.org

www.onedifference.org/world/about-us

www.thankyou.co/water

www.my.charitywater.org/think-water-project/think-water

www.water.org

www.wateraid.org

www.yaqua.pe

AUARA y estas otras empresas sociales son ejemplos de cómo desde la distancia, siendo algo pequeño y con pocos recursos se puede contribuir de manera efectiva a unos objetivos de calado mundial. Lo importante no es la dimensión de esa contribución, lo importante es la participación en un proyecto compartido que pretende transformar el mundo en algo más justo y sostenible, como hemos comentado.

Niños Benín. ABC

En este sentido la ONU debe ser la guía, el impulso, el respaldo; es quien nos debe hacer sentir orgullosos de saber que podemos hacer algo todos los pueblos y las gentes del primer mundo por los del tercero.

Es bueno que la ONU denuncie, estructure e informe del problema, pero las empresas sociales como AUARA trabajan en un entorno país con sus regulaciones, recursos y políticas específicas. Por ello a las buenas intenciones y esfuerzo de las empresas y organizaciones sociales es necesario reclamar el papel de los gobiernos, su responsabilidad. Cuando la ONU habla lo hace para las gentes, pero fundamentalmente reclama la atención de los gobiernos.

Y volvemos al eterno problema de la adquisición de compromisos y la rendición de cuentas por parte de los gobiernos. Éstos deben incluir en sus políticas de cooperación las recomendaciones y mandatos de la ONU, sintiéndose apoyados por su paraguas y apoyando efectivamente con recursos y conocimiento a organizaciones sociales, empresas, etc. que están en esta tarea, y deben rendir cuentas de ello a la sociedad.

Pero ¿se trata de apagar la sed en el otro lado del mundo? Para AUARA es algo más y es lo que marca la diferencia con otros que están haciendo un trabajo excelente con un mérito encomiable.

AUARA es un proyecto que trasciende la marca, es un equipo de gente que quiere hacer el bien utilizando la herramienta de una empresa social. Aunque hubiera que vender helados a los esquimales o calentadores en el desierto, el proyecto AUARA, el impulso de contribuir al bien social, es imparable.