Hay un proverbio africano que dice «Si la mujer bajara los brazos, el cielo se caería» . La Fundación Alaine sabe que conseguir el desarrollo de un pueblo, de un colectivo, es una tarea muy difícil, pero es consciente que sería imposible sin la colaboración de la mujer.
Procurar que las mujeres (madres) tengan un trabajo digno que les permita mejorar sus economías. Las huertas no solo consiguen un trabajo digno para la mujer, sobre todo ofrecen la posibilidad de una buena nutrición para toda la familia, reforzando la precaria salud de los más vulnerables.